No a las generalidades.
June 26th, 2008, 4:42 pm
Mi madre se pasó quince años gritándome y castigándome por no arreglar la habitación; actualmente puedo asegurar que se puede hacer una operación a corazón abierto en el suelo de mi casa. Soy un desastre: fumo demasiado, salgo demasiado, y nunca me acuerdo de los nombres, aniversarios ni cumpleaños. Llevo una agenda a todas partes para apuntar todos los planes que surgen, me encantan las listas, los esquemas e ir con prisa a todos lados. Odio la pasividad y a los vagos. Desayuno helado de vainilla siempre que puedo. Me he acostado con hombres que ni siquiera me gustaban sólo por curiosidad y por necesidad hormonal. He viajado 600 km para estar en mi dÃa de descanso con unos amigos, sólo porque les echaba de menos. He bailado encima de la barra de un bar por lo menos cincuenta veces. Estuve tres veces a punto de morir en un hospital. Nunca tuve problemas de drogas. Me faltan al menos 5 kilos, aunque mi médico dice que son 12. El único continente que me queda por visitar es la Antártida. Me gustarÃa jubilarme en Salvador de BahÃa y dedicarme a arreglar barcos y bucear el resto de mi vida.

Soy incapaz de mantener una pareja, no creo vÃnculos emocionales y la mayorÃa terminan harto de tantos silencios o de crudas palabras. Quiero a mis hermanos más que a mà misma. Considero que hay demasiadas mentes simples en el planeta. No me gustan los niños, pero todos me los confÃan a mà cuando necesitan que alguien los cuide. La geometrÃa se dibuja en mi cuerpo en forma de lunares. Suelo llevarme mejor con los hombres que con las mujeres. Mi piel es completamente blanca y suelo tenerla siempre llena de morados. Llevo escrito “inconstante” en la frente y la impuntualidad me tuerce el ánimo. Nunca espero más de diez minutos a una persona. La vulgaridad es algo que deberÃa ser erradicado, para imponer el orden de la elegancia. Ayer lloré de alegrÃa al ver a mi sobrina recien nacida, no por el hecho del nacimiento sino porque lo es todo para mi hermana. Pienso que nunca se exige lo suficiente a uno mismo y exijo demasiado a las personas que están a mi alrededor. Desistà del entendimiento ajeno hace tiempo, aunque aún tengo un halo de esperanza. Dije “SÔ a una proposición de matrimonio.
Soy atea, aunque menciono a Dios demasiado en mis injurias. Me gusta emborracharme con tequila y cerveza. Los domingos por la mañana escucho The Carpenters sólo porque me ponen de buen humor y con doce años ya cantaba los diez minutos de “American Pie”. El primer disco que me compré fue uno de Elvis. Con seis años hablaba cuatro idiomas. Mi lista de prioridades es la siguiente: trabajo, amistad, salud, amor y familia. Jamás mentirÃa sobre un embarazo. PagarÃa lo que fuera por volver a tener diecisiete años. Admiro a mi padre a pesar de todo, sólo por ser un alma sincera. Algún dÃa volveré a vivir los frÃos inviernos de Amsterdam, y me quedaré para siempre. Monto a caballo cuando puedo. Puedo argumentar y defender una postura que no comparto personalmente sólo por el placer de ver a los demás argumentar. Me comporto como una niña de cinco años habitualmente y arrastro a los demás a hacer lo mismo.
Y ahora, olvida todo lo que te he dicho. Probablemente, mañana sea otra persona completamente diferente y reniegue de esto.
[Audio: The Cranberries - Ode to my family]






